Historia

Tras recorrer Francia en busca de la información necesaria, de examinar los registros civiles, de consultar las fuentes tanto fiscales como civiles, de interrogar al entorno familiar, de trazar, en definitiva, la historia de una familia, finalmente consiguió –después de un año de investigaciones– establecer un dossier completo. La tarea llevada a cabo exigió a Monsieur Trannoy un tiempo y una energía que no fueron remuneradas como debían por su notario.

Motivo por el cual, el pasante se convenció de la necesidad de crear un servicio auxiliar del notariado. Es así como, especializándose en la búsqueda de herederos, funda en París «Los Archivos genealógicos», dando lugar a una nueva profesión.

Junto a las tareas de investigación y liquidación de sucesiones, los primeros asociados emprenden un vasto proyecto de recolección de fuentes. Establecen fichas a partir de fes de vida, de listas electorales o de declaraciones de sucesión, que con el tiempo constituirán un fondo inestimable: 200 millones de fichas y 15 000 registros que se convertirán en una fuente única, tras quedar reducidos a ceniza los registros parroquiales y civiles parisinos, durante los acontecimientos de la Comuna, en 1871.

Asociado desde 1838, el fundador de los Archivos se jubila en 1857. Instalado en un principio en el número 16 bis de la cité Trévise, en París, el gabinete será transferido al número 5 de la rue Saint-Martin. No es sino el 10 de mayo de 1881 cuando los asociados Alfred Manigot, Jules Jorre y Gustave Pelletier adquieren el hôtel Commines de Marsilly, antigua residencia del ministro Lambrechts, y que desde ese instante y hasta hoy continúa siendo la sede de la sociedad.

Los Archivos genealógicos Andriveau, cuya dirección corre actualmente a cargo de Cécile y Mathieu Andriveau, sucesores de su padre et abuelo, proceden de la familia Pelletier, habiendo visto sucederse hasta seis generaciones.

 

(1) Estas fichas constituyen un resumen de una extrema precisión del registro civil de París, así como de otras ciudades de Francia y del extranjero. Para París son en realidad únicas, puesto que –constituidas hacia 1850, antes de los estragos de la Comuna– se presentan como los únicos documentos completos del registro civil de la capital desde 1680. Dichos documentos, casi oficiales, son admitidos por los tribunales, pudiendo suplir, en ciertos casos y de modo formal, las actas destruidas en 1871 (Tribunal de la Seine, sentencia del 14 de diciembre de 1895).